Vivian Gornick, Apegos feroces (Fierce Attachments: A Memoir, 1987)
Yo misma empecé mi carrera profesional en la década de 1970 escribiendo lo que por entonces se llamaba «periodismo personal», un término híbrido que significaba en parte ensayo autobiográfico, en parte crítica social. Estando como estaba en las trincheras del feminismo radical, desde el primer momento que me senté ante la máquina de escribir me pareció natural utilizarme a mí misma ─es decir, utilizar mi reacción a una circunstancia o un acontecimiento─ como medio para extraer un sentido más amplio de las cosas.La situación y la historia. El arte de la narrativa personal (V. Gornick, 2001)
Periodista, profesora de escritura creativa en varias universidades, crítica literaria, autora de no ficción y activista del feminismo estadounidense, la propia Vivian Gornick es la mejor guía para acercarse a Apegos feroces, la primera obra en que aborda la narración desde el yo. Para destacar algunos puntos de referencia, he seleccionado fragmentos del ensayo citado más arriba (The Situation and the Story, TSS), un manual sobre la literatura autobiográfica, las memorias, la escritura y, ante todo, cómo leer.
1. ¿Quién nos está hablando?
Moldear un personaje a partir de un yo indisimulado no es tarea fácil. Una novela o un poema facilita protagonistas o voces creados que funcionan como sustitutos del escritor. Sobre esos sustitutos se verterá todo lo que el autor no es capaz de tratar directamente ─anhelos inapropiados, vergüenzas defensivas, deseos antisociales─ pero que ha de tratar para lograr una realidad sentida. En la narrativa autobiográfica el personaje no es un suplente. En ella, el escritor ha de identificarse abiertamente con esas mismas defensas o vergüenzas con las que el novelista o la poeta ponen distancia.TSS
Para encontrar una voz que interese a un lector sin relación inicial con la narradora, Gornick señala que es necesario identificar las facetas del yo más acordes con lo que se quiere compartir:
Tenía una narradora sobre la página lo suficientemente fuerte para plantar batalla por mí. La narradora era el yo que no podía dejar a su madre porque se había convertido en su madre. No se dejaba amilanar por ese «sola de nuevo». Ni tampoco, ahora que lo pensaba, estaba muy influenciada por el yo que se dedicaba a andar por la ciudad, o el que era una feminista de mediana edad divorciada o el que era una escritora sin estabilidad económica. Al parecer era un ser sólido y limitado..., y ella estaba al mando. Me di cuenta de lo que había hecho: había creado un personaje.TSS
¿Crees que esa elección es necesaria o resta credibilidad al relato? Para la autora, construir lo que denomina un «yo mediado» le permite ver con claridad y poder compartir con los lectores qué es importante en la situación descrita, sin dejarse llevar por sus reacciones personales. Además, ese narrador debe ser fiable, necesitamos creer que nos está diciendo la verdad. ¿Lo consigue aquí? ¿Cómo lo hace?
¿Necesitamos identificarnos con la protagonista o, al menos, simpatizar con ella, para conectar con su historia?
Para contar ese relato, como no tardaría en descubrir, debía encontrar el tono adecuado de voz; aquel con el que habitualmente convivía no iba a funcionarme en absoluto: se dedicaba a quejarse, a crispar, a acusar; ante todo, acusaba. Luego estaba el asunto de la sintaxis: mi fraseo corriente y cotidiano ─fragmentado, presto a interrumpir, a quedar por encima─ tampoco iba a servirme; había que alterarlo, modificarlo, controlarlo. Y entonces me di cuenta, nada más ponerme a escribir, de que necesitaba apartarme ─apartarme mucho─ de esas personas y esos acontecimientos si quería hallar el lugar donde la historia pudiera respirar hondo y tomarse las medidas a sí misma. (...) Lo que no vi, y seguiría sin ver durante mucho tiempo, fue que ese punto de vista solo podía surgir de un narrador que era yo y a la vez no lo era.TSS
2. La situación y la historia
Toda obra literaria tiene tanto una situación como una historia. La situación es el contexto o las circunstancias, en ocasiones la trama; la historia es la experiencia emocional que interesa a quien escribe: el discernimiento, la sabiduría, la cosa que uno ha venido a decir.
(...)
El tema de la autobiografía es siempre la definición del yo, pero no es posible la autodefinición en el vacío. Quien escribe narrativa personal (...) debe implicarse con el mundo [la situación], porque esa implicación crea experiencia, la experiencia crea sabiduría y al final es la sabiduría ─o quizá el movimiento hacia ella [la historia]─ lo que cuenta.
TSS
¿Qué elementos (históricos, culturales, biográficos, socioeconómicos, etc.) de la situación vivida por la narradora le permiten comprender o descubrir algo importante? ¿Hay alguno con el que relacionéis vuestra propia experiencia?
Para Bowlby (1986), el comportamiento de apego es todo aquel que permite al sujeto conseguir o mantener proximidad con otra persona diferenciada y generalmente considerado más fuerte y/o sabia, propio del ser humano, que motiva la búsqueda de proximidad entre el niño pequeño y sus padres o cuidadores. Se enfatiza que la experiencia del niño con sus padres tiene un rol fundamental en la capacidad posterior del niño de establecer vínculos afectivos y que las funciones principales de ellos serán proporcionar al niño una base segura y, desde allí, animarlos a explorar; es importante que el niño pueda depender de sus figuras de apego y que éstas puedan contener y proteger al niño cuando lo necesite. La interacción que se produce entre el cuidador y el niño podrá dar cuenta de la calidad del vínculo (...)Apego, emoción y regulación emocional. Implicaciones para la salud (L. Garrido Rojas, 2006)
Las calles y edificios de Nueva York son el escenario de un proceso de autodescubrimiento ─casi nunca inmediato, sino nacido del reconocimiento de los errores y ceguera previos─ paralelo a la toma de decisiones sobre irse o quedarse con su madre, vecina y amantes.
También contemplamos cómo la protagonista reflexiona sobre el proceso de creación y la naturaleza de las relaciones de pareja. En ambas realidades parece haber una lucha por la conquista del espacio ─físico, temporal o mental─ entre elementos que vive como antagónicos: un rectángulo de luz frente a la oscuridad, la competición entre atracción sexual y amor (aunque la primera se presente como detonante del segundo), el conflicto entre desarrollo profesional y pareja.
Y, además, se ocupa de la naturaleza de la memoria y los recuerdos, de cómo la forma en que narramos las acontecimientos dice mucho de nosotros. ¿Cómo imaginamos a Vivian Gornick al constatar su capacidad para condensar significados? Por ejemplo, cuando describe la relación con su madre afirmando que «La inestabilidad es un asombro impregnado de misterio y promesa».
Esa historia ─la de mi madre, yo y la vecina─ se basaba en un discernimiento previo que yo había tenido: que esas dos mujeres, entre las dos, me habían hecho a mí mujer. Ambas habían enviudado jóvenes, ambas se habían dejado llevar por la desesperación; una dedicó el resto de su vida a rendir culto al amor perdido, la otra se convirtió en la Ramera de Babilonia. Tanto daba. En ambos casos la lección que se desprendía era que lo más importante en la vida de una mujer era un hombre. Desde pequeña le había tenido manía a esa lección y había decidido escapar de ella y dejar atrás tanto a esa idea como a ambas mujeres. Escapar sí que escapé, pero conforme el tiempo avanzaba descubrí que no había dejado atrás nada de eso. Lo que menos, a esas dos mujeres. Lo que menos de todo, a mi madre. Yo me había decidido a separarme de su teatral ensimismamiento, pero, cuando los años se acumularon, vi que mis modales airados y cortantes eran, en realidad, solo una versión de su menesteroso dramatismo. (...) Me vino como un fogonazo: yo era incapaz de dejar atrás a mi madre porque me había convertido en mi madre.TSS
4. Algunas citas más
Apegos feroces está lleno de frases reveladoras que nos convierten en lectores interesados por una experiencia particular que, en principio, debería resultarnos ajena por lejana. Os dejo algunas de las que más me han sugerido, como invitación a compartir las vuestras. Seguro que ampliarán la mirada sobre los temas que abarca la obra.
(Lo único que odia es el presente; en cuanto el presente se hace pasado, comienza a amarlo inmediatamente). Cada vez que cuenta la historia, es la misma y también es completamente distinta, porque cada vez que la oigo soy más mayor y se me ocurren preguntas que no le hice la última vez.[La señora Kerner] Contaba historias porque anhelaba vivir en mundo de belleza, entre gente culta y sensible. Y la sensibilidad, niñas, lo era todo. La vida de una persona era rica o pobre, valía una fortuna o no era más que un deshecho, dependiendo de si estaba enriquecida por la sensibilidad o despojada de ella.─Mamá, si el libro no te interesa, no pasa nada. Me lo puedes decir. ─Me mira con reserva, con los ojos como platos, medio vuelta hacia mí; ahora sí que muestra interés─. Pero no digas que no puedes aprender nada de él, que no vale nada. Es indigno de ti, del libro y de mí. Nos rebajas a todos cuando dices eso.Y pienso: es la concentración la que otorga intensidad a la obra. El espacio que hay en mi interior aumenta de tamaño. Ese rectángulo de luz y de aire que hay en mi interior, donde el pensamiento se esclarece, el lenguaje brota y la respuesta se vuelve inteligente, ese famoso espacio rodeado de soledad, ansiedad y autocompasión se abre de par en par (...)