jueves, 6 de diciembre de 2018

Emigrantes

Shaun Tan, Emigrantes (The Arrival, 2006)

1. El autor
Sin duda, Shaun Tan (Perth, 1974) es uno de los protagonistas del mundo de la ilustración en las últimas décadas. Junto a él, artistas como Rebecca Dautremer, Isabelle Arsenault o Fernando Vicente continúan una tradición que incluye a clásicos como Gustave Doré y Rockwell Kent. Todos ellos han sido capaces de aportar nuevas dimensiones a los textos que interpretan y comunicar significados de forma eficaz sin emplear palabras.
Las obras de Shaun Tan nos invitan a reflexionar sobre las disfunciones de las sociedades contemporáneas, introduciéndonos en mundos tan extraños como reconocibles, y acompañando el desconcierto con la fascinación, el humor, la ternura y una más que necesaria esperanza. En este blog muestra parte de su obra y proceso creativo.
Entre sus múltiples reconocimientos, ha recibido tres veces el World Fantasy Award y en dos ocasiones el Hugo Award como mejor artista. The Lost Thing, cortometraje basado en el álbum del mismo título, recibió en 2011 el Óscar a mejor corto de animación.
Sus dos libros más recientes, Cigarra y La ciudad latente, ya están disponibles en castellano. Como siempre, Barbara Fiore Editora hace un excelente trabajo.
Os recomiendo la entrevista al autor que se publicó en la Revista Babar. En ella habla sobre sus influencias y relación con el arte, además de comentar Emigrantes y otras de sus obras.


2. Un cómic sin palabras

Uno de mis primeros "esbozos" conceptuales para Emigrantes, en el que comencé dibujando encima de una colección de fotografías fotocopiadas, principalmente de migrantes y refugiados de diferentes épocas. En esta etapa, hace quince años, no estaba seguro de qué tipo de proyecto (estilo, narrativa) era este; simplemente jugaba con imágenes (http://thebirdking.blogspot.com/)
Nadie mejor que Shaun Tan para contextualizar Emigrantes y aportar claves de lectura: a través de los enlaces podéis acceder a un artículo original y a su versión en castellano.
Además, el libro Esbozos de una tierra sin nombre reúne bocetos, fuentes de inspiración y una descripción del proceso creativo del cómic que leemos este mes.
Porque Emigrantes es un cómic, sí: un relato, con o sin texto, formado por ilustraciones e imágenes que, situadas en un mismo espacio de forma intencional para constituir una secuencia, transmiten información y/o generan una respuesta estética en el lector.
Lo que escribe Paco Roca, uno de los mejores autores nacionales, como prólogo a otro cómic mudo (W. Lupano y G. Panaccione, Un océano de amor) es perfectamente aplicable al relato de Shaun Tan:
Las historias "mudas" han seguido conviviendo con las "sonoras" en el mundo del cómic. Si bien hablar de cómic sonoro y mudo es un tanto absurdo -todos carecen de sonido- sí que podemos diferenciar los cómics que tienen palabras -diálogos o textos- de los que narran únicamente con dibujos.
Sería un error pensar que el cómic sin palabras es el heredero directo del cine mudo, ya que su origen se remontaría a los del propio medio del cómic, cuando en el siglo XVIII las ilustraciones satíricas comenzaban a explorar el camino de la narración secuencial. Algunos de aquellos primeros cómics se apoyaban en textos explicativos, y otros narraban la acción valiéndose únicamente de la ilustración, sin ningún texto de apoyo.
[A comienzos del siglo XX] Cuando el cómic aún no había escapado de las páginas de la prensa, los relatos dibujados sin palabras comenzaron a narrar historias completas, con un comienzo y un final. Estos precursores del cómic sin palabras, como Lynd Ward, Otto Nückel o Franz Masereel, dedicaban sus páginas repletas de simbolismo a temas sociales, a denunciar los abusos de la época, a plasmar la desigualdad de las sociedades en que vivían... (...)
En ellos es vital un perfecto dominio del lenguaje corporal, para lograr transmitir las emociones de los personajes, y un gran control de la narración, para conseguir solo con imágenes que la historia se comprenda en todo momento.
3. Las transiciones como recurso técnico
Para mí, parte de la magia del cómic radica en cómo se genera la ilusión de paso del tiempo utilizando únicamente imágenes estáticas. Junto a la iconicidad /abstracción como recurso para promover la identificación emocional de los lectores, el uso de las transiciones (el paso entre imágenes) aprovecha un mecanismo cerebral universal: la clausura, o cómo tendemos a percibir un todo significativo cuando solo vemos las partes.
Como dice Scott McCloud en Entender el cómic. El arte invisible, que Shaun Tan cita como referencia:
Las viñetas de los tebeos fraccionan no solo el tiempo sino también el espacio, ofreciendo un ritmo mellado y sincopado de movimientos discontinuos. Pero la clausura nos permite conectar esos momentos y construir mentalmente una realidad continua y unificada. Si la iconografía visual es el vocabulario de los cómics, la clausura es su gramática.
Emigrantes hace un sabio uso de las transiciones entre viñetas, los encuadres y las simetrías entre escenas. Con ellas, la acción se ralentiza o acelera, percibimos el paso del tiempo, nos acostumbramos a objetos inicialmente extraños, captamos la soledad del protagonista entre la multitud y el estado emocional de los personajes...
De todo ello podremos hablar en la tertulia, pero, por ahora, os invito a leer esta novela gráfica fijándoos en qué tipos de transiciones emplea el autor y por qué lo hace. Una explicación sencilla de las mismas se encuentra aquí. Se trata de un recurso fundamental para generar la ilusión de tiempo continuo, provocar determinadas sensaciones en el lector y guiar su ritmo de lectura; aún más difícil es lograrlo sin palabras, ya que no existe una relación directa entre tiempo e imagen.
Pero quizá las preguntas más interesantes estén relacionadas con la experiencia de lectura: ¿habéis necesitado "traducir" el relato a palabras?, ¿permiten las imágenes transmitir algunas emociones de forma más eficaz que un texto?, ¿con qué elementos nos muestra Shaun Tan la soledad, inseguridad, miedo, extrañeza, afectos y esperanza de los personajes?
En este sentido, el semiólogo Daniele Barbieri se pregunta en Los lenguajes del cómic (1991) en qué lenguaje pensamos una idea: ¿en palabras?, ¿en sonidos?, ¿en imágenes? Para él, hay ideas más susceptibles de ser expresadas en un lenguaje que en otro. O al menos, habrá diversas formas, más o menos efectivas -por su claridad, capacidad de evocación, etc.- según el lenguaje utilizado, de expresar una idea. 




4. Si te ha gustado Emigrantes...

Te invito a participar en la tertulia sobre cómic e ilustración que desde 2007 se celebra en la Biblioteca Pública de Pamplona-Yamaguchi.
Y si te interesan los cómics sin palabras, puedes continuar con las páginas de obras como las que se proponen aquí.


lunes, 12 de noviembre de 2018

Últimas tardes con Teresa



Juan Marsé, Últimas tardes con Teresa (1966)
Premio Biblioteca Breve 1965




1. El autor
"(...) tuvo tiempo de ver una silueta encorvada, los hombros escépticos y encogidos de un tipo que se escabullía riendo entre las parejas (...) Le conozco, se llama Marsé, es uno bajito, moreno, de pelo rizado, y siempre anda metiendo mano."
Juan Marsé (1933) es uno de los principales representantes, quizá el de más longeva influencia, de la Generación del 50 y del realismo crítico.
Su capacidad fabuladora e ironía al describir la sociedad y la cultura de la segunda generación de posguerra le han valido tanto el éxito comercial como el reconocimiento académico. Ha sido Premio Planeta (cuando ese galardón aún significaba algo), Premio Cervantes, Premio Nacional de Narrativa y dos veces Premio de la Crítica.


2. Los temas
"El discurso implícito en todas las novelas es un discurso de resistencia cultural en la que, frente a la cultura hegemónica de la dictadura, Marsé relata la otra cultura, la del pueblo."
Lourdes Gabikagojeaskoa, Eran soñadores de paraísos. Nostalgia y resistencia cultural en la obra de Juan Marsé (2013)
Monte Carmelo.
Barcelona, años 60
Hay cinco elementos casi permanentes en la narrativa de Marsé, también presentes en su novela más representativa: Barcelona como escenario de la derrota y la desigualdad social; el charnego desesperanzado y pobre; la mujer atrapada en una sociedad machista; los movimiento de izquierda que fracasaron en su intento de generar una alternativa social real; la nostalgia como estado de ánimo continuo.
En concreto, Últimas tardes con Teresa refleja ese conflicto social mostrando realidades contrapuestas con tal claridad que fueron inevitables los roces con la censura. La alta burguesía a la que se han unido los nuevos ricos beneficiados por el régimen franquista contrasta con una clase trabajadora cada vez más empobrecida, víctima económica de la dictadura. Los catalanes de origen se esfuerzan por diferenciarse de los emigrantes charnegos. San Gervasio - la Villa en Blanes y el Monte Carmelo - los pueblos costeros parecen universos opuestos... Y, sin embargo, ambos grupos comparten el desprecio y la atracción por el otro, mientras en su interior se confunden la rabia, el odio, la admiración y el deseo.


3. Estructura y estilo
"Me gusta en las novelas que leo no darme cuenta de que estoy leyendo (...) A mí me interesa la ficción literaria al servicio de la imaginación creadora, no los fuegos artificiales de la lengua."
Juan Marsé
Primera edición (1966)
Las páginas de  la novela reúnen con maestría muchos recursos literarios para -esto es lo fundamental- reforzar la eficacia del mensaje que desea transmitir su autor.
Marsé salta con habilidad entre la tercera persona, el monólogo interior y un narrador omnisciente y reflexivo que conoce tanto el pasado como el futuro de sus personajes. El perspectivismo o focalización es uno de los rasgos característicos de la novela del siglo XX, que aborda la historia desde varios puntos de vista, transformándola en un discurso complejo; el lector debe seleccionar su propia interpretación, tan discutible como la de cualquiera de los personajes.
Lo importante no es tanto qué sucede, sino cómo la narración sirve para mostrar una determinada realidad social. Por eso, la novela está plagada de escenas retrospectivas y saltos temporales, que nos explican las motivaciones de los protagonistas y adelantan el final de relato desde su mismo título. En este juego de deseos y malentendidos, a los lectores se nos facilita toda la información con claridad.
Quizá el valor más diferencial de este libro está en la mezcla de ironía -a veces mordaz en las descripciones y las citas seleccionadas, donde se enfrentan realidad e ideal literario- y ternura. Moviéndose entre chalets y chabolas, nostalgia y desencanto, fantasías y sueños inevitablemente rotos, Marsé se muestra sensible y distante, crítico y amable, comprensivo o juez, en función de las simpatía o antipatía que le despiertan sus propios personajes.
"La técnica estaba pegada a la necesidad de contar una historia mediante un lenguaje rico (...) tiene el don de la adjetivación imprevisible y la capacidad de describir un cuerpo humano y su conducta a partir de la hipérbole o de un gesto o rasgo físico. El autor entra o sale de la novela al margen de los protocolos (...) pero esa intervención del autor está novelada, literaturizada."
Manuel Vázquez Montalbán

"(...) supo muy pronto cómo encontrarle: en el bar Delicias,
junto a la estufa y jugando a la manilla
con tres viejos jubilados -entre los que su juventud
se avenía de una manera chocante (...)"
4. El Pijoaparte: l'albatros de Baudelaire
En Últimas tardes con Teresa conocemos a varios personajes multidimensionales: el misterioso Cardenal, Hortensia la Jeringa, la misma Teresa, que el propio novelista presenta como un cruce entre Jean Simmons y Simone de Beauvoir...
Pero sobre todos ellos destaca Manolo Reyes, el Pijoaparte, un descuidero que hereda la tradición del pícaro, una mezcla entre héroe y villano, contradictorio y múltiple. Volvemos de nuevo a encontrarnos con la contraposición de realidades, aunque esta vez dentro de la misma persona: chulo y vergonzoso, mundano y soñador, sensible pero brutal, tierno y cruel en una sola escena.
Intuitivo y con una inteligencia práctica aguzada por el sufrimiento, no puede dejar de fantasear, pese a que los choques con la realidad son cada vez más amargos. La acumulación de decepciones, el miedo a la soledad y a perderse en un mundo que se transforma seguirán acompañándole en la siguiente obra de Marsé, La oscura historia de la prima Montse (1970).

5. Marsé y el cine
La obra de Juan Marsé está plagada de referencias cinéfilas. En los años 60 comenzó a escribir guiones de películas y ocho de sus novelas han sido llevadas al medio, con no muy buenos resultados, según el propio novelista.
Últimas tardes con Teresa dio lugar a una adaptación en 1984, que traiciona el espíritu del original. Si sentís curiosidad, aquí la tenéis :-)


sábado, 22 de septiembre de 2018

Música blanca

Cristina Cerezales Laforet, Música blanca (2009)

1. La autora
Laforet es un apellido que marca inevitablemente. Cristina, una de las hijas de Carmen Laforet, comparte con su madre el interés por la pintura y actualmente está centrada en su ya amplia carrera literaria.
En este vídeo podemos escucharla hablando de libros y lienzos, con la autora de Nada como referencia:



2. Género y estructura
Es difícil inscribir Música blanca en un género determinado. Combina biografía y relato autobiográfico, crónica histórica e introspección, ficción e investigación documental a partir de las cartas personales, artículos periodísticos y novelas de Carmen Laforet.
El uso de la segunda persona cuando la autora relata su propia experiencia genera cierta sensación de extrañeza y no logra el objetivo buscado. Se trata de un recurso poco habitual, que suele utilizarse junto al tiempo presente para intentar convertir al lector en protagonista del texto y, con ello, emocionarlo. Aunque podamos entender que, en este caso, la autora intenta con el salirse del relato para pensar sobre los hechos, algo falla cuando valoramos mucho más la cercanía y sensación de veracidad que se encuentran en los diarios de Andrea y Fani.
Tampoco parece justificable que Cristina Cerezales oculte hasta el final la procedencia de muchos de los "pensamientos" de su madre. Por supuesto, no son fruto de una comunicación telepática, sino de la revisión de los textos que su madre dejó. El natural escepticismo ante esta idea nos aleja de la narración de forma continua.
Sin embargo, estos errores no desmerecen a una inteligente estructura, que logra combinar de manera fluida distintas fuentes y, siguiendo el modo en que Carmen explora el álbum de fotos, desde la última página hasta la primera, nos presenta su vida saltado entre pasado y presente. De esta forma, el final -la muerte- se identifica con el principio, tanto vital -su nacimiento en 1921- como literario -con la publicación de Nada-.

3. Los temas
Música blanca es una obra de múltiples dimensiones, rica en propuestas para la reflexión. Supone un buen acercamiento a la obra de Carmen Laforet, al mundo literario de la posguerra, a su vida e inquietudes y cómo éstas se relacionaron con su producción. En especial, incide en las relaciones familiares, su feminismo y experiencia religiosa y el permanente conflicto con la escritura.
Al mismo tiempo, explora la experiencia del envejecimiento y los cambios en el vínculo maternofilial. Y, quizá lo más significativo, demuestra que la construcción del recuerdo nos permite dar sentido a la realidad y que la imaginación puede ser nuestro principal consuelo.
Es una lástima que parte de estos valores se desdibujen ante la gran diferencia entre las dos voces narrativas: la de autora es solo un pálido reflejo de la de su madre. Como ejemplo, el gusto por las seudoterapias new age de Cristina Cerezales actúa como involuntaria parodia de las inquietudes espirituales de Carmen Laforet.

4. Otras visiones
Lo anterior es, claro, solo una opinión personal. La obra a la que dedicamos la primera tertulia de la temporada 2018-2019 ha generado puntos de vista muy diferentes: desde el rechazo absoluto (En Barcelona...) hasta el elogio (El País, El Cultural).
En todo caso, supone una perfecta invitación para acercarse a la narrativa de la principal protagonista de Música blanca, Carmen Laforet, de la que ya hay una entrada en el blog.


sábado, 4 de agosto de 2018

Carmen Laforet

Carmen Laforet (1921-2004)

Ya que comenzaremos el curso 2018-2019 con Música blanca, la obra de Cristina C. Laforet centrada en su madre, os recomendamos aprovechar el verano para acercaros a la narrativa y vida -siempre unidas- de Carmen Laforet.
Entre el público general, ella es recordada solo como la autora de Nada y, si acaso, como una escritora que apenas publicó después de este gran éxito. Sin embargo, su producción es mucho más extensa e incluye tanto novelas como relatos cortos y artículos periodísticos.
De hecho, Laforet abrió el camino a una generación de autoras que, en la posguerra española, recibieron el reconocimiento de la crítica y alcanzaron el éxito editorial. Carmen Martín Gaite, Ana María Matute, Carmen Kurtz y muchas otras siguieron la estela de quien obtuvo el primer Premio Nadal y, por primera vez, se atrevió a reflejar sin tapujos la situación de un país marcado por la dictadura.
Os animamos a leer cualquiera de sus obras, disponibles en la Red de Bibliotecas de Navarra. Descubriréis a una autora capaz de indagar en las motivaciones y psicología de personajes complejos con un estilo "lleno de sencillez y sensibilidad, además de otros elementos literarios, como sus personificaciones, las apelaciones sensoriales, y ese logro del claroscuro" (Israel Rolón, introducción a La mujer nueva, Ed. Destino, 2003).
A buen seguro, después de visitar sus páginas, os interesará acercaros a la biografía de una mujer fascinante, que solo en algunos momentos de su vida pudo encontrar el tiempo, las personas y los lugares donde ser feliz. En ese camino os puede orientar Carmen Laforet. Una mujer en fuga, un extenso ensayo de A. Caballé e I. Rolón. También os será de ayuda el documental Carmen Laforet, la chica rara, de acceso público. En todo caso, cualquier interpretación parece estar unida a la polémica...


sábado, 26 de mayo de 2018

La escopeta de caza

Yasushi Inoué, La escopeta de caza (Ryoju, 1949)

1. El autor
Yasushi Inoué (1907-1991) es una de las figuras más reconocidas de la literatura japonesa del siglo XX. Galardonado con la Orden al Mérito Cultural, los Premios Akutagawa (1), Yomiuri y Noma, el Premio Literario del Ministerio de Educación y el Premio de Prensa Mainichi, ha sido miembro de la Academia de Japón, presidente del Japan PEN Club y vicepresidente del PEN International -la única asociación mundial de escritores-.
Aunque en castellano solo es posible acceder a una de sus novelas históricas (Furinkazan. La epopeya del clan Takeda) y a una recopilación de historias breves y poemas (Luna llena y otros cuentos), Inoué es autor de más de sesenta novelas y decenas de relatos.

2. La novela epistolar
La historia está construida a partir de los testimonios directos de cinco personajes. Sucesora de un subgénero de la novela que se hizo popular a partir del siglo XVIII, recurre a supuestos documentos reales escritos en primera persona.
Además de aumentar la credibilidad del relato, esta estructura facilita el análisis psicológico de los protagonistas, ahonda en su intimidad sin necesitar un narrador omnisciente y permite explorar la simetría y complementariedad de las distintas versiones de los hechos.

3. Dos conceptos clave
Gran parte de la literatura japonesa está impregnada por dos ideas estéticas fundamentales en el imaginario cultural oriental: mono no aware y wabi-sabi.
Mono no aware hace referencia a las emociones que la realidad material externa -los objetos, el paisaje, los sonidos de la naturaleza, etc.- puede evocar o generar en quien la percibe. En La escopeta de caza se establece constantemente relación entre lo que los personajes sienten y el contexto físico, y muestra cómo los estados de ánimo se modifican y/o se ven reflejados por ese entorno.
Wabi y sabi son conceptos relacionados con la simbología de los paisajes naturales y hacen referencia a la mortalidad e inevitables fallos de cualquier objeto o ser. Sin embargo, esta imperfección está relacionada con la idea de belleza; el desconsuelo al que se asocia su contemplación tiene un sentido positivo, como vía hacia la austeridad y la liberación de lo material. En lo relacionado con la obra de este mes, también se vinculan a la atención por lo pequeño y el detalle, que se convierten, para una mirada atenta, en elementos significativos de la realidad .

Edición japonesa de 2004
4. Los temas
Nos encontramos con cuatro cartas que incluyen una despedida y en la que sus autores intentan sincerarse por primera vez ante un lector que nunca volverá a ser interlocutor, del que se distancian para siempre.
La soledad planea sobre toda la obra: la sobrevenida y no deseada -en el caso de Josuke- y el aislamiento buscado conscientemente por Shoko y Saiko.
Pero, sobre todo, La escopeta de caza reflexiona, a través de la progresiva reconstrucción de un triángulo amoroso -en una época en que el adulterio era socialmente castigado-, sobre cómo damos sentido a nuestra vida reinterpretando el pasado y sobre la imposibilidad de saber qué piensan o sienten, cuáles son las motivaciones reales de las personas más cercanas:
(...) y cada uno de ustedes tenía sus pensamientos secretos pero se los guardaba.
Una estructura perfectamente calculada nos obliga a preguntarnos qué conocemos de la realidad, presentada como un caleidoscopio de imágenes siempre cambiantes en función del ojo que se asome a él. La referencia al haori de Saiko y la visita de Midori a su prima enferma se repiten en cada carta, aportando información diferente. No es extraño que Josuke se suma en la perplejidad al encontrarse de súbito con todo lo que desconocía...

5. La literatura japonesa
Si tras la lectura os interesa conocer algo más de la producción cultural nipona, podéis visitar el blog de la tertulia sobre Japón en la Biblioteca de Pamplona-Yamaguchi.
Es tarea imposible establecer un canon, pero os pueden dar pistas las obras comentadas en el libro de viajes En el barco de Ise, de Suso Mourelo. Se trata de una introducción accesible a la situación social, tradición estética y literatura del pais. Tuvimos la fortuna de conversar con él hace poco más de un año; en este enlace podéis encontrar el listado de las obras que seleccionó.

(1) Aunque la edición de Anagrama afirma que obtuvo el Premio Akutagawa con La escopeta de caza (Ryoju), en realidad lo recibió con un relato posterior, La pelea de toros (Togyu).

sábado, 5 de mayo de 2018

El telar de Penélope

Margarita Leoz, El telar de Penélope (2008)
Ganadora del Certamen de Encuentros de Jóvenes Artistas de Navarra 2007

1. Encuentro con la autora
En la tertulia de mayo podremos conversar con Margarita Leoz (Pamplona, 1980) sobre su primer poemario. Tras su publicación, ha participado en las antologías Mujeres. Poéticas del agua (2011) y 24. Relatos navarros (2016). Además, es autora de Segunda residencia (2012), que recoge trece historias breves.
Entre otros reconocimientos, en 2011 recibió el Premio Francisco Ynduráin de las Letras para Escritores Jóvenes.
"En mi poesía, lo poético no emerge tanto de la elección de ciertas palabras o de la musicalidad de los versos -aunque también-, sino de las imágenes que el propio lector elaboraba."
Entrevista en suburbano.net, 31 de mayo de 2012

2. El contexto mitológico
"Me inspiró este personaje [Penélope] porque en La Odisea queda en la sombra, se sabe muy poco de ella, solo que es la esposa de Ulises y que cuando él se marcha a la guerra de Troya, ella se queda esperando. Me pareció interesante recrear cómo experimenta esos veinte años de espera en que Ulises está fuera de Ítaca."
Blog de Calambur Editorial, 28 de abril de 2009
La propia autora señala que antes de leer El telar de Penélope no es imprescindible acercarse a la Odisea. El poema épico griego, nos señala, solo actúa como marco para representar nuestras respuestas emocionales mientras estamos esperando aquello que deseamos.
Sin embargo, la entrada a cada canto del volumen sitúa eficazmente a los lectores en un momento de la obra original, mostrando cómo Penélope (hija de la ninfa Periboa, citada en una de las primeras poesías) y su hijo Telémaco resisten ante sus codiciosos pretendientes. Además, hay varias sutiles referencias a algunas aventuras de Ulises: el encuentro con los lotófagos, su enfrentamiento con el cíclope Polifemo, cómo resiste al canto de las sirenas atado al mástil de su nave, la pérdida progresiva de sus hombres a manos de un vengativo Prometeo o los años pasados junto a Calipso.
Para conocer más sobre el contexto mitológico de la obra, os recomendamos este breve documental de ficción:



3. Poesía: el origen de todas las artes
"Las diversas interpretaciones sobre el significado de la poesía, sus límites y sus intenciones, dibujan una misma sensación: la de que se trata de un arte profundamente libre, generoso en variantes, y tan personal -tan vinculado a las experiencias y a las circunstancias de quien escribe y de quien lee- que jamás dirá lo mismo para unos y para otros."
Elena Medel, Todo lo que hay que saber sobre poesía (2018)
La palabra poesía deriva del griego poiesis (creación, producción). Aunque en la tradición helena el término podía aplicarse a cualquier obra de arte, "una sola especie de poesía tomada aparte, la música y el arte de versificar, ha recibido el nombre de todo el género" (Platón, El banquete).
Leer un buen poema, como los que hemos seleccionado, invita a una (re)lectura consciente y reposada, que nos permitirá disfrutar del descubrimiento de nuevas sugerencias y significados.

4. La obra
Margarita Leoz describe sus poemas como "de versos cortos, muy concisos y en los que busco la visibilidad de los objetos y los detalles." En ellos, convierte las emociones en imágenes que van más allá de una interpretación racional y exigen atender a las sensaciones que genera su lectura.
Mientras dota de nuevas dimensiones al arquetipo de Penélope, la autora muestra una realidad que se modifica constantemente a través del enfrentamiento entre pares en apariencia opuestos y en verdad complementarios: tierra y agua; pasado mítico y presente; viajar y permanecer; la ausencia física y el recuerdo presente; locura y astucia; toda la gama de sentimientos unidos a la espera -deseo, optimismo, seducción, reproche, confianza, inseguridad, recelo...-.
Además, el paso del tiempo es el contexto en que la protagonista reinterpreta el pasado de su relación amorosa con Ulises. ¿Acaso no lo hemos hecho todos alguna vez?

5. Otras versiones del mito clásico
La contemporaneidad ha traído varias obras que comparten una nueva mirada, llena de matices y más realista, sobre un personaje que Homero insiste en calificar siempre como la "discreta" (también "irreprochable" o "sensata") Penélope.
 En el ámbito teatral, Antonio Buero Vallejo estrenó en 1952 La tejedora de sueños. Itziar Pascual lo hizo con Las voces de Penélope en 1992 y Mario Vargas Llosa con Odiseo y Penélope en 2006. Incluso Margaret Atwood ha visto cómo su irónica novela Penélope y las doce criadas (2005) se adaptaba en 2007 para ser representada en los escenarios.

lunes, 9 de abril de 2018

Cuentos

Ernest Hemingway, Cuentos (The First Forty-Nine Stories, 1938)
Premio Nobel de Literatura 1954


1. El autor
Ernest  M. Hemingway (1899-1961) es un claro ejemplo de cómo el escritor-personaje acaba por ocultar el valor de su obra en el imaginario popular. Acercarse a sus Cuentos puede ser una oportunidad para corregir esa visión distorsionada.
Los relatos que hemos seleccionado, sin ser estrictamente autobiográficos, están basados en las experiencias del autor a lo largo de su vida: la compleja relación con su padre; las vacaciones en el norte de Michigan; la I Guerra Mundial y la guerra civil española; los conflictos con E. Hadley Richardson, su primera esposa; las estancias en Madrid y el mundo del toreo; la fascinación por las carreras de caballos y la pesca; el safari inicial en Kenia.
Durante la tertulia podremos vincular algunos episodios vitales con los cuentos; sin ser imprescindible para apreciarlos, sí se relacionan con uno de sus rasgos estilísticos, que él mismo denominó teoría del iceberg.
Para quienes queráis conocer más sobre la vida del autor, os interesará París era una fiesta (A Moveable Feast, 1964). En ella, Hemingway refleja la dinámica de su primer matrimonio y la relación con los más conocidos representantes de la "generación perdida", esa comunidad de artistas anglosajones expatriados temporalmente en el París de los años 20: F. Scott y Zelda Fitzgerald, Ezra Pound, James Joyce, Gertrude Stein... En muchos casos, estos peculiares personajes optaron por mostrarse orgullosos de sus dificultades económicas, al tiempo que se consideraban miembros de una élite destinada a generar una nueva estética y ética.
2. Un estilo propio
Dejarse capturar por estos relatos, captar su esencia, exige leerlos implicando al corazón y los sentidos, no solo con la cabeza y la razón.
Al mismo tiempo, merece la pena descubrir que la escritura de Hemingway, en apariencia simple, está construida a partir de decisiones conscientes -de hecho, corregía obsesivamente cada página-. Aquí señalaremos cuatro características, muy relacionadas con la capacidad de sugerencia que tienen todos sus textos.
  • La escritura periodística. En los inicios de su carrera Sherwood Anderson fue una clara influencia, como demuestra Manos, uno de sus relatos breves. Pero será su primer encuentro con el periodismo -a los 18 años en el Kansas City Star- donde encontrará "las mejores normas sobre el arte de escribir que encontré en toda mi vida": frases cortas y claras, lenguaje descriptivo y predominio del verbo sobre el adjetivo. Del mismo modo, sus diálogos se caracterizan por un fraseo ágil, breve y realista.
  • La teoría del iceberg. En sus propias palabras: "Si un escritor de prosa sabe lo suficiente sobre lo que está escribiendo, puede omitir cosas que sabe. El lector, si el escritor está escribiendo de forma suficientemente auténtica, tendrá un sentimiento de esas cosas tan fuerte como si el escritor las hubiera declarado (...) La parte omitida comunica más fuerza al relato, y le da al lector la sensación de que hay más de lo que se le ha dicho." Lo que asoma debe sugerir lo que hay debajo; al no hacerlo explícito, al obligar al lector a participar en la construcción del sentido, el mensaje será mucho más efectivo. Por supuesto, también se multiplican las posibilidades de interpretación.
  • Los detalles que se igualan. Aparentemente, todos los elementos de sus relatos -un objeto, una mirada, una palabra, un pensamiento fugaz- tienen el mismo valor; el narrador no parece destacar unos sobre otros. Será al final de la historia cuando los lectores podamos descubrir lo que estaba oculto, qué era importante.
  • El correlato objetivo. Hemingway centra su mirada en el mundo exterior, en los pequeños actos visibles que sus protagonistas repiten cotidianamente y que, sin nombrarlos, muestran sus sentimientos. La sucesión de imágenes convertidas en símbolos provocan en el lector una determinada emoción. Así lo explicaba T. S. Eliot: "La única manera de expresar la emoción en forma de arte es encontrando un correlato objetivo; dicho de otro modo, un grupo de objetos, una situación, una cadena de acontecimientos que habrán de ser la fórmula de esa emoción concreta; de modo que, cuando los hechos externos, que deben terminar en una experiencia sensorial, se den, se evoque inmediatamente la emoción."
Ernest y Hadley, 1922.
3. La selección
Originalmente, la recopilación de cuarenta y nueve relatos cortos de Hemingway venía acompañada por La quinta columna, una obra teatral con una clara base autobiográfica ambientada en la guerra civil española.
Los quince cuentos que hemos elegido incluyen obras destacables por su calidad, representativas de su producción literaria y de los principales escenarios y temas que abordó: la importancia de la escritura, las dudas sobre el valor de la propia obra, la incapacidad del hombre para conectar con su pareja y el deterioro de las relaciones, los distintos estilos de vida de las clases sociales, la inevitabilidad de un destino fatal... Todo teñido de su admiración por la naturaleza, desilusión ante la vida y miedo a la muerte, una masculinidad impostada y la ambivalencia en los sentimientos de unos personajes hacia otros.
  • Mi viejo (My Old Man, 1923). Uno de sus primeros relatos, que puede leerse como historia de iniciación y reflexión sobre la conducta ética. La perspectiva es voluntariamente confusa -hay saltos temporales, no sabemos si el narrador sigue siendo un niño o recuerda como adulto, el punto de vista es subjetivo-, lo que refuerza la ambigüedad moral del yóquey Joe Butler.
  • El fin de algo (The End of Something, 1925). Nick Adams, su álter ego, aparece en veinticuatro cuentos de Hemingway. Tras volver de la I Guerra Mundial muy afectado psicológicamente, mantuvo un romance de verano con Marjorie Bump en Horton Bay. Aunque en aquella época el lugar era un destino turístico, retratarlo como una localidad abandonada refuerza el sentimiento de destrucción y pérdida que impregna el relato.
  • El gran río Two-Hearted (Big Two-Hearted River, 1925). La guerra y la naturaleza protagonizan esta historia. Carlos Gamerro lo reseña: Nick Adams "pesca truchas a lo largo de un río. Su pensamiento apenas se escapa de las tareas que ejecuta: pero poco a poco comprendemos que este es un hombre quebrado, que está en ese lugar donde solía pescar para probarse que la guerra no lo ha devastado por completo (como los bosques quemados que atraviesa), que el pavor que lo acomete en el punto en que el río se ensancha evoca terrores que ni él mismo, ni mucho menos el cuento, podrían poner en palabras."
  • Gato bajo la lluvia (Cat in the Rain, 1925). Un ejemplo perfecto de cómo retratar el clima de una relación de pareja a partir de un hecho en apariencia nimio. Cuando consideramos la posibilidad de que el gato represente el deseo de la mujer de ser madre, los diálogos cobran un nuevo sentido.
  • Colinas como elefantes blancos (Hills like White Elephants, 1927). ¿Subirá al tren la protagonista? ¿Permanecerá en la estación? O, lo que es lo mismo, ¿accederá a los requerimientos de su pareja para abortar? Un cuento tan breve como lleno de simbolismo -las colinas de formas redondeadas; la adicción a la bebida como reflejo de la adicción a una determinada forma de vida-, en el el que se enfrentan la racionalidad y la poesía, el materialismo más rudo y la sugerencia. Quizá su mejor relato, que merece la pena releer con atención: después de imaginar la escena, debemos sentirla para captar su naturaleza esencial.
  • El invicto (The Undefeated, 1927). Lleno de amarga ironía, el texto explora dos de los temas recurrentes en Hemingway -el toreo como vía para escapar de la pobreza y el miedo como emoción onmipresente-, además de proporcionarnos un interesante retrato social de la España de la época.
  • Los asesinos (The Killers, 1927). Con su narrativa enfocada en la acción, la tensión permanente, el lenguaje simple y repetitivo y sus diálogos depurados, este cuento encajaba perfectamente con el género negro y el hard boiled que Dashiell Hammett y Carroll John Daily empezaron a crear pocos años antes en las revistas pulp. Inspirado libremente en un asesinato cometido por la mafia de Chicago en los años 20, su valor principal es la elección del foco narrativo y de los protagonistas en que se centra.
  • Diez indios (Ten Indians, 1927). La figura del padre está presente en varias de las historias protagonizadas por Nick Adams. Si en Campamento indio (Indian Camp, 1924) es un médico como lo fue el propio padre del autor, aquí se vuelve a destacar su relación con los indios ojibways, una tribu sin tierra y sumida en la pobreza con los que mantuvo mucho contacto. Retrato de la América profunda y de sus estereotipos racistas, pero también de la adolescencia, donde se suceden a gran velocidad el amor, el desamor y la aceptación, donde la vergüenza se mezcla con la ilusión y el orgullo.
  • Un canario para regalar (A Canary for One, 1927). Crítica cargada de ironía del punto de vista estadounidense sobre el extranjero, personificado en la anciana sorda que viaja por Francia con un canario comprado en Italia y que considera al pasivo norteamericano -al que confunde con un inglés- un marido perfecto, mientras censura la relación de su hija con un suizo. Pese a sus supuestos presentimientos y a la lucidez de la que se vanagloria, no se da cuenta de que ha compartido un día entero con una pareja rota.
  • Un lugar limpio y bien iluminado (A Clean, Well Lighted Place, 1933). Emotivo retrato de la soledad y la lucha contra la desesperación y el vacío existencial. El café es el último refugio contra la nada y representa lo opuesto al caos y la oscuridad. De forma magistral y con aparente sencillez, el punto de vista se traslada del cliente al camarero, dos personas que se revelan unidas por el mismo sufrimiento.
  • Padres e hijos (Fathers and Sons, 1933). Última historia de Nick Adams, su título es el mismo que el de una novela de Ivan Turguéniev centrada en el enfrentamiento social entre los ancianos conservadores y los jóvenes nihilistas. Hay muchos paralelismos entre la vida del padre de Hemingway y la del padre del relato: una muerte violenta, la enseñanza de la caza y la pesca, su conflictiva relación. En el tramo final muestra cómo los hijos obligan a cambiar la visión que tenemos de nuestros propios progenitores.
  • La capital del mundo (The Capital of The World, 1936). Relato costumbrista y, a la par, reflejo de la filosofía de su autor. Ante la ausencia de sentido de la existencia -se nos muestra un catálogo de  fracasos y vidas venidas a menos-, Paco es el único que lucha por conseguir sus ideales. Su final trágico parece decirnos que no hay salida.
  • Las nieves del Kilimanjaro (The Snows of Kilimanjaro, 1936). Muerte, arrepentimiento, incapacidad para ser feliz en el presente, castigo autoinfligido, baja autoestima... Unidos a los recuerdos del protagonista, que pueden relacionarse fácilmente con la biografía de Hemingway, este texto es un retrato psicológico poco complaciente consigo mismo. Durante su primer safari (1933-1934), un ataque de disentería obligó a su evacuación en un avión que sobrevoló la mítica montaña volcánica.
  • La breve vida feliz de Francis Macomber (The Short Happy Life of Francis Macomber, 1936). Naturaleza, valor, alcohol, la solidaridad masculina, el papel de las mujeres... Más allá de los tópicos sobre Hemingway que parece contener el relato, destacan la multiplicación de los puntos de vista -el matrimonio, el cazador y el león- y el uso de las metáforas. Una hipótesis razonable es que el autor hacía referencia a la relación entre F. Scott y Zelda Fitzgerald,  a la que acusaba públicamente de destruir la vida del autor de El gran Gatsby.
  • El viejo en el puente (Old Man at the Bridge, 1938). Lo que inicialmente iba a ser un artículo periodístico desde el puente de Amposta sobre el avance de las tropas franquistas el Domingo de Pascua de 1938 se convirtió en uno de los mejores cuentos de Hemingway, que reúne todas las virtudes de su estilo. A través del correlato objetivo se muestra de forma magistral la depresión del anciano y su resignación ante una muerte cercana.
4. Adaptaciones cinematográficas
Hemingway mantuvo una relación ambivalente con Hollywood: nunca satisfecho con las adaptaciones de sus obras, sí cultivó la amistad de las estrellas que las protagonizaron. La campaña publicitaria de la primera película basada en sus textos (Adiós a las armas. F. Borzage, 1932) dio un enfoque sensacionalista a hechos más o menos veraces de su vida privada, e inició la construcción de un personaje público cada vez más histriónico.
De los relatos que hemos leído, pasaron a la gran pantalla:
  • La breve vida feliz de Francis Macomber: The Macomber Affair (Z. Korda, 1947). Protagonizada por Gregory Peck y Joan Bennett.
  • Las nieves del Kilimanjaro: The Snows of Kilimanjaro (H. King, 1952). Con Gregory Peck, Susan Hayward y Ava Gardner.
  • Mi viejo: Under My Skin (Jean Negulesco, 1950). Con John Garfield.
  • Los asesinos: La anécdota inicial es la base de dos películas. The Killers (R. Siodmak, 1946) contó con Burt Lancaster y Ava Gardner, mientras que The Killers (D. Siegel, 1964) fue protagonizada por Lee Marvin y Angie Dickinson.