sábado, 23 de mayo de 2020

Sofia Petrovna. Una ciudadana ejemplar

Lidia Chukóvskaia, Sofia Petrovna. Una ciudadana ejemplar (Софья Петровна1940 / 1965)
Discúlpeme, por favor, pero en nuestro país no se mete a la gente en la cárcel porque sí. No se empeñe. ¿Es que me han arrestado a mí? No. ¿Y por qué no? Porque soy una mujer honesta, una auténtica soviética.
Chukóvskaia creó a Sofia Petrovna para sí misma, como una forma de enfrentar el dolor de la pérdida. Sin embargo, su obra trasciende lo particular. Este acercamiento a un episodio de la historia del siglo XX que aún sigue recordándose nos invita a reflexionar sobre algunas dinámicas de nuestro presente.
La novela se desarrolla en tres espacios físicos conocidos -la casa / habitación, el lugar de trabajo y las largas filas de espera- y  otro igualmente importante gracias a su indefinición -el destino de Kolia-. Al igual que casi todos los personajes, inevitablemente abocados a la desgracia, estos lugares se van degradando o se convierten poco a poco en incómodos y amenazantes.
Vemos cómo lo individual y lo colectivo contribuyen a generar la misma realidad terrible. La locura no es solo personal, sino que caracteriza a todo el sistema político. Del mismo modo, la maldad no es exclusiva de quienes detentan el poder: se transmite a los particulares, que colaboran activamente con la represión vigilando y delatando.
Este relato nos recuerda también cómo funcionan los mecanismos de desinformación, elemento básico de los regímenes totalitarios y herramienta favorita de quienes parecen añorarlos. La propaganda toma la forma de noticias falsas, escritas en un lenguaje simple y llenas de estereotipos repetidos; los datos se pervierten o inventan para servir a los propios intereses y fomentar el odio. Cualquier acusación genera automáticamente condena y estigma, ante los que no hay defensa efectiva: la respuesta y el silencio serán utilizados como elementos incriminatorios.
También podemos encontrar en Sofia Petrovna una llamada de atención sobre los riesgos que conlleva el deseo de pertenecer a una comunidad basada en la identidad única. En apariencia, la patria (concepto con el que se disfraza el sistema de organización política) satisface la necesidad de sentirse protegido por algo más grande que uno mismo... pero puede convertirse en un monstruo que devora a sus miembros para defenderse.
Por último, asistimos a un retrato descarnado de la la impotencia individual ante la burocracia deshumanizada y corrupta, tan ilógica, dañina y angustiosa como la retratada por Kafka en El proceso«Alguien debió de haber calumniado a Josef K., porque sin haber hecho nada malo, una mañana fue detenido». Y, ante las páginas que describen la búsqueda del hijo, podemos recordar la película Desaparecido (Costa-Gavras, 1982), prohibida durante dieciocho años en Chile y que describe la represión de Pinochet tras el golpe de estado de 1973.
Enfrentada a un mundo que no tiene sentido moral, Sofia, se vuelve loca, una locura que se manifiesta en delirios muy parecidos a las mentiras que los que la rodean dicen todos los días para protegerse.
Lidia Chukóvskaya, El proceso de expulsión (1979)
Para ampliar la información sobre el contexto y vicisitudes de la obra, podéis leer Crónica de un silencio. En Inmersión. Un sendero en la nieve la autora vuelve sobre la desaparición de su marido durante la purga estalinista.

martes, 28 de abril de 2020

El brazo marchito y otros relatos

Thomas Hardy, El brazo marchito y otros relatos (The withered arm, 1883-1891)

El estado de alarma generado por el COVID-19 nos ha obligado a modificar la programación inicial del club de lectura. Por eso, nos sumamos al reto de lectura para 2020 de la Biblioteca de Navarra, que propone acercarse en abril a un clásico.

Hemos elegido una recopilación de cuentos de Thomas Hardy, poeta y novelista inglés que centró su narrativa de ficción en el condado semificticio de Wessex durante la primera mitad del siglo XIX.
Estos relatos, que publicaba originalmente en revistas, tienen como rasgos comunes el pesimismo, la influencia de la literatura romántica y la presencia de elementos sobrenaturales, propios de los relatos góticos.
Son, de esta forma, una buena muestra de dos movimientos artísticos muy populares en los siglos XVIII y XIX. Nuestro autor publicaba en revistas literarias como Blackwood's Edinburgh Magazine o Longman's Magazine que, en aquella época sin radio ni televisión, constituían la principal vía de consumo cultural (¡el Netflix de la época!); por tanto, necesitaba escribir dentro de los límites del gusto de sus lectores.
El punto fuerte de Hardy no está en la creación de tramas y personajes, sino en la reconstrucción de ambientes y en la descripción realista de una época marcada por las convenciones y limitaciones sociales, la injusticia y las supersticiones. Nos muestra cómo las personas son maltratadas por la rígida jerarquía social y el egoísmo individual, no solo por el destino, e insiste en recordarnos que las personas son tan hostiles y destructivas como la naturaleza. Él mismo se interesó por la reforma social como vía para reducir las desigualdades.
  • En el libro hay varias encrucijadas, tanto físicas como metafóricas. A vuestro juicio, ¿qué pesa mas en el destino trágico de los personajes: la casualidad y el destino no controlable o las decisiones que toman?
  • ¿Cómo representa Hardy la vida de los matrimonios y el rol de las iglesias? Los cuentos están plagados de comentarios irónicos sobre la realidad social de la época, en especial cuando habla de las clases altas y el clero. Esto tiene mucho que ver con su propia biografía, de la que podremos hablar en la reunión.
  • ¿Cuál es el papel de las mujeres en los relatos? ¿Son todas similares? ¿Tienen características diferentes a las de los hombres?
En el prefacio a una de sus recopilaciones de cuentos (recogido en los Cuentos completos publicados por Alba Editorial), el propio Hardy habla de los hechos y tradiciones en los que están basados algunos de los que hemos leído:
Pudiera ser obligada una disculpa para explicar el contraste, susceptible de ser tomado por descuido, que entraña el presentar dos cuentos de ahorcados (...) en una pequeña selección de narraciones como la que aquí se ofrece. (...) debo señalar que el tema del ahorcamiento formaba parte sustancial de la tradición local en las pequeñas ciudades del condado, y aun cuando nunca llegase a conocer personalmente a ninguno de los protagonistas de tales escenas, el autor de estas páginas sí tuvo, siendo niño, el privilegio de tratar a un hombre que aspiraba a ser verdugo real, cayó en una incurable melancolía al no conseguir el puesto y halló cierto alivio a su pena interesándose por los episodios más llamativos de las vidas de otros individuos más afortunados que ejercieron el cargo con éxito y renombre. Causaba no poco asombro en quienes escuchaban el relato de su decepción que sus ambiciones hubiesen cobrado una forma tan poco propicia, por cifrarse en una profesión que solo un hombre podía ejercer en Inglaterra al mismo tiempo, cuando podría haber aspirado a un puesto más corriente –y que le habría procurado mejores oportunidades–, como el de juez, obispo o incluso parlamentario, cuya nobleza jamás se cuestionaba. También en esos tiempos seguía viva una anciana que, con el fin de curar cierta dolencia estomacal, fue sometida en su juventud a un «cambio de sangre» extraída del cadáver de un convicto, tal como se relata en «El brazo marchito».
Desde que escribí este cuento, hace ya algunos años, un amigo que conoció a Rhoda Brook me ha recordado que, al relatar su sueño, olvidé consignar algunos de los hechos en los que se basa esta narración. Lo que ocurrió en verdad fue que, una tarde muy calurosa, estando ella acostada, el íncubo se apoderó de su cuerpo, y la mujer lo expulsó, con las consecuencias para su organismo que en el relato se describen. Tengo para mí que la posibilidad de que dicha visión pueda producirse en pleno día es mucho más sobrecogedora que la de un simple sueño a media noche. Encarezco por tanto a los lectores a corregir la distorsión, que por lo demás ofrece un buen ejemplo de cómo nuestra imperfecta memoria formaliza de manera inconsciente la frescura de los hechos, alejándose lentamente de ellos tal como los objetos de fabricación mecánica se alejan poco a poco del molde original de factura manual.
Entre los abundantes recursos para esconder mercancía de contrabando en cuevas y fosas, la de plantar un manzano en la boca de la fosa es, a mi juicio, única, y por eso se detalla en «
El predicador desconcertado» tal como me lo contó un viejo «cargador de toneles», un hombre que más tarde trabajó para mi padre por espacio de treinta años. Por sus recuerdos, nunca acerté a entender cómo llegó a plantarse el árbol que, con sus raíces, tierra y receptáculo, debía de alcanzar un peso considerable. No hay duda, sin embargo, de que esta práctica fue muy común durante muchos años. Mi informador también hablaba a menudo de la horrorosa y sofocante sensación que causaban las dos cubas de alcohol atadas respectivamente al pecho y a la espalda, con las que había que cargar muchos kilómetros tierra adentro, campo a través y en la oscuridad. Me aseguró que, si bien había pasado largos años de su juventud y de su inmediata madurez en este negocio irregular, las ganancias que le había reportado, sumadas todas ellas, no alcanzaban el salario medio que podría haber obtenido con un empleo fijo, mientras que las fatigas y los riesgos eran de todo punto excesivos.
Cabe añadir que la acción de este relato tiene su origen en ciertas operaciones de contrabando acontecidas entre los años de 1825 y 1830, que concluyeron en esta segunda fecha con el juicio de sus principales artífices en los Assizes, en presencia del barón Bolland, tras haber opuesto los contrabandistas una desesperada resistencia armada a los guardias de aduanas durante el desembarco del cargamento de licor. Esto sucedió muy poco después de que se produjeran los hechos consignados en el relato, en el que también se representan algunos de los incidentes ocurridos en el curso del juicio.
En el momento culmen del altercado, el personaje que lleva el nombre de Owlett resultó gravemente herido, y varios de los guardias de costas habrían perdido la vida, al verse desbordados por la fuerza numérica de los contrabandistas, de no haber sido por la hombría y la presencia de ánimo con que se condujo dicho personaje. Esta circunstancia obró en su favor al celebrarse la audiencia pública, en la que el joven Erskine ofició el papel de fiscal, mientras que la defensa de los contrabandistas le fue confiada a Erle. La recapitulación del barón Bolland fue muy favorable para la defensa; simplemente se ordenó a los acusados que hiciesen promesa de enmendar su conducta, tras lo cual quedaron absueltos de todos los cargos. (En cuanto a la literalidad de los hechos, véase también la nota final del relato.)
De todos modos, estos relatos son tan solo sueños; no son crónicas. Se recopilaron y publicaron por vez primera con el presente título, en dos volúmenes, en 1888.

sábado, 7 de marzo de 2020

El amor de una mujer generosa

Alice Munro, El amor de una mujer generosa (The Love of a Good Woman, 1998)
National Book Critics Circle Award 1998
Giller Prize 1998

La canadiense Alice Munro fue galardonada con el Premio Nobel de Literatura en 2013. La Academia Sueca describe con precisión las razones de este reconocimiento (uno de los que ha recibido mayor consenso en los últimos años) y, al mismo tiempo, resume las características de la obra propuesta este mes:
Ha dedicado su carrera literaria casi exclusivamente al género de los cuentos. Creció en una pequeña localidad canadiense; un ambiente que a menudo proporciona el telón de fondo de sus historias. Estas, a menudo, albergan toda la complejidad de las novelas en unas pocas páginas. Los temas que subyacen en su trabajo son los problemas en las relaciones interpersonales y los conflictos morales. El vínculo entre memoria y realidad es otra cuestión recurrente que utiliza para generar tensión. De forma sutil, es capaz de demostrar el impacto que sucesos en apariencia triviales pueden tener en la vida de una persona.
Aunque no pudo recoger el premio en Estocolmo, concedió una entrevista que sirve como su particular discurso de aceptación (aquí tenéis un extracto en castellano):


Con algunos relatos de marcado carácter autobiográfico, (especialmente doloroso en 'Las niñas se quedan') El amor de una mujer generosa reúne la novela breve que da título al libro, publicada en 1996 en The New Yorker, y otros siete cuentos, la mayor parte aparecidos en la misma revista norteamericana.
Os planteo, a partir del análisis de los relatos, algunas cuestiones para el debate:

  • Ambientadas entre 1940 y 1970 en varios lugares de su país de origen, sus historias giran en torno al amor, los secretos, las debilidades, traiciones y conflictos que esconde(mos) en la vida cotidiana. ¿Os permiten establecer conexiones con la realidad actual? ¿Creéis que reflejan con fidelidad la naturaleza de las relaciones humanas?
  • Madres y padres se presentan con características diferentes. Ellas, distanciadas, ausentes o en conflicto; ellos, rígidos y ocasionalmente violentos, aunque con un vínculo afectivo más fuerte con sus hijas. Los maridos muestran actitudes que van desde la condescendencia, la incomprensión y el silencio hasta el conflicto latente o el rechazo explicito. Con estos mimbres, ¿pensáis que hay, sobre todo, amargura e insatisfacción con la vida en estos cuentos? ¿O encontráis esperanza en alguno?
  • A nivel formal, aunque Munro utiliza un lenguaje sencillo, sus relatos son densos y exigen atención porque están llenos de sugerencias -lo no dicho, o solo parcialmente revelado, actúa como motor de las tramas y de las sensaciones que generan los relatos-, revelaciones sobre los personajes, giros narrativos, saltos temporales... ¿Os han sorprendido o incomodado los finales, a veces sujetos a interpretación, de algunos cuentos?
  • Protagonizadas por mujeres, ¿encontráis un subtexto común en todas las historias? ¿Quizá un aviso sobre la necesidad de que ellas sean fuertes e independientes para poder sobrevivir? Como dice en 'Podrida de dinero': "Nadie sabía cuánto había cambiado y lo natural que le parecía estar aislada, mantener las formas y valerse por sí misma con total desenvoltura. Nadie conocía la sensación sobria, victoriosa, que en ocasiones tenía al darse cuenta de hasta qué punto solo podía contar consigo misma." O en 'Antes del cambio': "Desde ese momento, me siento feliz. He tenido la sensación de ver el dinero lanzado por un puente o volando por el aire. El dinero, las esperanzas, las cartas de amor: todas esas cosas que se pueden tirar al aire y caen cambiadas, caen ligeras y libres de contexto."

Durante la tertulia podremos entrar a fondo en los aspectos que queráis destacar. Para mí, entre ellos, cómo la desorientación de los protagonistas de 'Yakarta', en su búsqueda de formas de vida que den sentido a la existencia, se transmite al lector, o el papel simbólico de los disfraces en 'Podrida de dinero': Karin se enfrenta a las decisiones que no puede controlar de su madre intentando parecer adulta... pero eso conlleva un precio.
¿Tenéis un fragmento preferido, el que más os ha llamado la atención o que resume el libro? El mío está en 'La isla de Cortés':
Chess sabía que yo leía mucho y que intentaba escribir. Él no se oponía. Pensaba que era razonable, que yo posiblemente podría aprender. [...] No le agradecía esa generosa confianza. Simplemente se añadió a la farsa de mis desastres.
La novela breve que abre esta recopilación tiene un valor especial por su carácter de obra maestra que representa la riqueza de su producción. Con aspectos que recuerdan a la novela policíaca y a algunas narraciones de Mark Twain o Stephen King, Munro nos demuestra que no podemos fiarnos de lo que se nos narra o de cómo parecen ser las personas con las que nos relacionamos... y tampoco incluso de lo que creemos recordar, percibir o sentir.
De forma similar a otros relatos incluidos en el libro, la autora transmite esa sensación de inseguridad a los lectores mediante la propia estructura de la narración. Durante muchas páginas, no sabemos qué se nos está contando, y a ella parece no importarle facilitarnos la interpretación aportando respuestas. Solo cuando ya está avanzado el relato podemos relacionar los elementos narrativos que parecían inconexos. Experimentamos así nuestra propia anagnórisis, paralela a la de Enid.
Para un análisis completo del cuento, os recomiendo el publicado (en inglés) en la magnífica web The Mookse and the Gripes. Incluye reseñas extensas del resto de relatos de la compilación.


sábado, 18 de enero de 2020

Cambios


Mo Yan, Cambios (Biàn, 2010)
De los cincuenta en adelante, uno no tiene memoria para las cosas recientes, pero las del pasado se recuerdan cada vez mejor.
A los 55 años, Guan Moye -que utiliza como escritor el seudónimo Mo Yan, 'no hables'- revisa con nostalgia su vida pasada y describe una sociedad en transformación constante, donde el dinero y la influencia son los principales objetos de deseo.
Para acompañar la lectura de esta breve obra, os propongo algunas ideas y referencias externas.

1. Mo Yan fue el segundo escritor chino en obtener el premio Nobel de Literatura. En 2012, el jurado consideró que "combina los cuentos populares, la historia y la contemporaneidad con un realismo alucinante". ¿Encontráis en Cambios un ejemplo de esa capacidad?
En su discurso en Estocolmo, de lectura muy recomendable, vuelve sobre algunos de los episodios del relato y se define como un cuentacuentos que ha evolucionado desde la modernidad a la tradición.

2. Quizá por la comparación con su compatriota Gao Xingjian, galardonado en 2000, exiliado en Francia y muy crítico con el régimen chino, se le reprocha a Mo Yan que su ironía evita cuestionar a las autoridades del país donde siempre ha vivido.
Sin embargo, él también sufrió la censura y en su obra muestra elementos negativos de la política nacional, al tiempo que reconoce su evolución. En Cambios, la China del pasado y del presente dialogan y se comparan, pero en ambos casos está lejos de presentar una imagen idílica:
Era una idea muy simple y pueril, pero era muy propia de la mentalidad retorcida de los hijos de campesinos medios, completamente sometidos a la opresión política.
3. Gran parte del relato transcurre durante la Revolución Cultural China (1966-1976) y la reforma iniciada en 1978. Podéis encontrar información sobre ambos y sus consecuencias en BBC, RTVE y Real Instituto Elcano.
Cuando Mo Yan describe como acomodada la situación de los 'derechistas' y de los jóvenes enviados a reeducación a la granja estatal, ¿está creando a propósito una versión dulcificada de la realidad o se debe a que son recuerdos de infancia en un entorno alejado de los núcleos de poder político (nació a 600 km. de Pekín)?
Si he contado todas estas tonterías es para realzar un instante de gran dramatismo: [...] la pelota centelleante , como si le hubieran salido ojos, voló directa a la boca del profesor Liu.
4. La literatura del siglo XXI ha estado, hasta ahora, dominada por la autoficción. Mo Yan se suma al género con Cambios pero, frente a la grandilocuencia y seriedad impostada de otras propuestas, su humor y sencillez nos acercan al protagonista y a lo que nos cuenta.

De hecho, abrigaba sentimientos profundos hacia la escuela, y aún más especiales hacia Liu el bocaza,
porque yo era un niño con la boca muy grande.
[...]
El joven Mo tiene los ojos pequeños pero muy brillantes.

5. ¿Qué conocíais previamente de China? Al leer esta obra, ¿qué os sorprende más de su estructura social y económica: las etiquetas impuestas por el gobierno, las diferencias de estatus económico, el peso del Partido Comunista de China, el tráfico de influencias? ¿Encontráis similitudes con la vida rural de hace unas décadas en nuestro entorno próximo?
He trabajado con lealtad al Partido toda mi vida y siempre soñé con ser miembro, pero nunca lo logré. [...] Si entras en el Partido, aunque te licencien y tengas que volver a casa, al menos será con dignidad.
Pase lo que pase luego, habremos vivido un tiempo de esplendor como parientes del vicesecretario del comité del Partido del distrito.
6. He Zhiwu es el vehículo a través del que el autor muestra el desmedido poder del dinero en la sociedad china contemporánea.
Al tener cada vez más dinero, tuve también cada vez más amigos [...] En aquella época se rendía culto a la tarjeta de residencia y al empleo fijo.
Sobre este tema, así como en las continuas comparaciones entre el pasado y el presente, Mo Yan desvela su incomodidad ante los pequeños detalles de la vida cotidiana que han cambiado y que le hacen verse ya fuera de época -creo que ese es el principal valor del relato: ser una confesión exenta de dramatismo y que es eficaz gracias a su naturalidad-. ¿Compartís ese sentimiento?
El profesor Zhang de entonces era un pimpollo, como se decía en los años ochenta; un yogurín, como se decía en los noventa; lo que ahora se llamaría... ¿un tío bueno, quizá? Debe de haber palabras más en boga, más modernas para referirse a un joven apuesto, ya lo comprobaré cuando pueda consultarlo con la hija de los vecinos.
Ahora ya hace tiempo que nadie come empanadillas hechas a máquina, y todos los restaurantes especializados en empanadillas dejan bien claro en sus letreros que son hechas a mano. Antes, cuanta más grasa llevaba la carne, mejor; ahora, en cambio, lo que está de moda son las empanadillas de verdura. En cosas así se ve cómo cambia todo.
Entre la época en que, en China, todo el mundo se interesaba por los asuntos privados de los demás, y la actualidad, en que la privacidad es un bien protegido, hay un abismo.
7. Cambios hace referencia al rodaje y repercusión de Sorgo rojo, adaptación de la novela de Mo Yan publicada por entregas entre 1985 y 1986. La película, dirigida por Zhang Yimou, obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín.

domingo, 15 de diciembre de 2019

Ha dejado de llover

Andrés Barba, Ha dejado de llover (2012)

Andrés Barba es una figura sólida dentro del panorama literario hispanohablante de este siglo gracias a su actividad como narrador de literatura adulta e infantil, poeta, ensayista, traductor (por ejemplo, se ha encargado de trasladar Moby Dick) o colaborador en prensa.
Además, es de los pocos autores que cultiva actualmente el género de la novela corta en español (antes de Ha dejado de llover lo hizo en La recta intención) y de los que están explorando con mayor agudeza el mundo de la infancia y las relaciones familiares.
Le gustaban aquellas sensaciones, aunque le disgustaran, aunque fueran desagradables, le parecían literarias, llenas de meandros. Si hubiera que describirlas, pensaba, habría que ir siempre de adelante hacia atrás para decir constantemente que era mentira lo que se acababa de decir que era verdad, o para dar un detalle nuevo, desconcertante, hermoso y temible, hasta dibujar un tapiz un poco perverso.
Aquí asistimos a experiencias que pueden darse en distintas etapas de la vida de cualquier persona, ejemplificadas en miembros de la burguesía acomodada madrileña: el descubrimiento del sexo en la adolescencia, las rupturas de pareja y el cuidado de los hijos compartidos, el cambio de roles y la transformación de las relaciones maternofiliales, la atención a personas dependientes.

Las cuatro nouvelles comparten una revelación final. La comprensión del otro, ver una parte nueva de alguien a quien están vinculados por el parentesco, ayuda a los protagonistas a solventar un dilema, clarificar sus sentimientos contradictorios (entre ellos, el preguntarse, a veces con aprensión, en que se parecen a aquellos con los que comparten información genética) y encontrar una salida inesperada. Entender -escuchar y mirar de otra manera- a aquellas personas a quienes estamos unidos por los afectos nos permite entendernos mejor a nosotros mismos.

Durante la lectura, destaca una prosa fluida e hipnótica, a veces poética, llena de imágenes tan sorprendentes como sugestivas. Las interpretaciones de esas palabras escapan, en algunos casos, de lo racional y se centran en las emociones que generan. Un ejemplo del potencial de su estilo y de su capacidad para reflejar las distintas dimensiones de la realidad -lo positivo junto a lo negativo, lo visible y lo oculto, lo analítico y lo inexplicable-  está en cómo se acerca a las distintas dimensiones del sexo: instantáneo y casual o repetido y familiar, cómplice o incómodo, la meta de la persecución de lo deseado a la vez que la causa de la extinción del deseo.

¿Cómo valoráis su acercamiento al punto de vista femenino? ¿Creéis que Barba es capaz de explorar y mostrar los sentimientos más profundos de sus personajes y el significado de algunas experiencias cotidianas? ¿Ha conectado en algún momento con vuestra propia realidad?


viernes, 29 de noviembre de 2019

La invención de Hugo Cabret

Brian Selznick, La invención de Hugo Cabret (The invention of Hugo Cabret, 2007)
"Y así, Hugo comenzó a pasarse los días envuelto en la penumbra de los corredores, cuidando de los relojes. A menudo imaginaba que tenía el cráneo lleno de ruedas y engranajes, y sentía una extraña conexión con todos los mecanismos que tocaba."
La invención de Hugo Cabret es un claro ejemplo de lo que afirma el Manifiesto de la literatura juvenil: es un relato interesante para cualquier edad, una obra madura y profunda, comparable a muchas buenas novelas consideradas "para personas adultas".
El vínculo que el autor establece entre imágenes, texto y maquetación (que recuerda al cine mudo) produce una mirada llena de amor por la creación manual, por todas aquellas formas de plasmar en productos físicos nuestra imaginación infinita.
Menos de un siglo después, las etiquetamos de clásicas y les otorgamos cierto aire de inocencia. La cartomagia, las locomotoras de vapor, los relojes y juguetes mecánicos, los archivos de las bibliotecas y, por supuesto, el cinematógrafo... parecen parte de un pasado en el que teníamos una relación tangible con objetos hechos a la medida humana, que se mantenían y reparaban, frente al presente dominado por lo virtual, inabarcable y efímero.
- A veces vengo aquí de noche aunque no tenga que revisar los relojes, solo para mirar la ciudad. Me gusta imaginar que el mundo es un enorme mecanismo. A las máquinas nunca les sobra nada, ¿sabes? Siempre tienen las piezas justas para funcionar. Y entonces pienso que, si el mundo es un gran mecanismo, tiene que haber alguna razón para que yo esté en él. Y otra para que estés tú, claro.
Esta novela contiene muchos elementos recurrentes de la literatura dirigida al público infantil y adolescente: misterios que desentrañar corriendo aventuras, una mirada a las relaciones familiares y la amistad, la facilidad para identificarse con los personajes.
Al mismo tiempo, trata temas de calado, preguntas que comenzamos a hacernos mientras crecemos (y que corremos el riesgo de olvidar cuando nos ahoga la monotonía): cuál es nuestro lugar en el mundo, cómo descubrirlo, qué será de mí en el futuro, en quién puedo confiar, qué límites es lícito transgredir.
Y, sobre todo, nos recuerda la importancia de comunicarnos; contar lo que nos pasa como forma de establecer vínculos con otras personas, pero también compartir aquello que imaginamos. La invención de Hugo Cabret nos recuerda algunas de las razones por las que se crean y leen obras de ficción: vivir otras vidas para entender las nuestras, disfrutar despierto de otros sueños.
- Entonces, los hermanos Lumière inventaron el cine. Me enamoré de su invento a primera vista, y les pedí de inmediato que me vendieran una cámara. Ellos se negaron, así que decidí construir uno con mis propias manos. Lo hice usando muchas de las piezas que me habían sobrado del autómata. Pronto descubrí que no era el único mago que se había sentido atraído por el cine. Fuimos muchos los que percibimos que se había inventado una nueva forma de magia y quisimos formar parte de ella. [...] Hice cientos de películas; todos creíamos que aquello no se acabaría jamás.
La novela es, también, una invitación y una guía para acercarse a otra época simbolizada por la estación de Paris-Montparnasse, que funciona como un pequeño microcosmos. Y una buena puerta de entrada a la vida y obra de Georges Méliès, uno de los pioneros del cine, que recoge con bastante fidelidad; él mismo tuvo una vida cargada de giros y episodios inverosímiles. Aquí, el creador francés se convierte en un personaje que, más allá del reconocimiento público, encuentra de nuevo su lugar en el mundo gracias a la valentía de un niño.


La adaptación cinematográfica de la novela permitió a Martin Scorsese realizar la primera película que su hija de doce años podía ver. A pesar de algunos cambios en la historia, dirigidos a dotarla de mayor dinamismo para el medio cinematográfico, mantiene con fidelidad el espíritu de la obra original.


lunes, 21 de octubre de 2019

Las chicas de campo

Edna O'Brien, Las chicas de campo (The Country Girls, 1960)

"Para que la vida fuese bella tan solo había que conocer a las personas adecuadas. La vida era bella y venía cargada de promesas, las promesas que se intuían al admirar una alfombra de flores azuladas envueltas en una bruma estival, a los pies de una fuente increíblemente hermosa. Y en el aire flotaba el rocío de agua brumosa y plateada que descendía para empapar las sedientas flores azules."
Este párrafo, situado en la parte final de la novela, resume buena parte de su espíritu. Pese a los reveses sufridos, Caithleen mantiene intactas las ilusiones de una joven de dieciocho años que sigue confiando en alcanzar la felicidad, tan perfecta como soñada, y que solo puede comparar con la naturaleza del entorno en que creció.
Sin embargo, aún no parece consciente de que esa naturaleza no tiene intenciones ni deseos ocultos respecto a ella, pero sí muchas de las personas que la rodean, en especial algunos hombres.
Edna O'Brien (Irlanda, 1930) logró en su primera obra un relato que representa lo mejor de la tradición del coming-of-age o novelas de iniciación, género literario centrado en mostrar el crecimiento de su protagonista. En este caso, el final de la infancia está marcado por el ingreso en el convento y el paso a la edad adulta con el traslado a Dublín. Por el camino, retrata de forma realista los conflictos escondidos en una comunidad rural que se nos muestra desde muy pronto como menos idílica de lo esperado (en este sentido, hay menos ternura que en El arpa de hierba, la novela de Truman Capote, pero la misma melancolía y aprecio por la naturaleza).
Las chicas de campo es la primera parte de una trilogía
completada con La chica de ojos verdes (1962) y Chicas felizmente casadas (1964)
La autora construye una narración en primera persona compleja y muy elaborada pese a su aparente sencillez formal. Cede el protagonismo a la voz de una adolescente, ingenua, impulsiva y lúcida en ocasiones; confusa, perpleja e incómoda cuando es objeto de un deseo que no alcanza a comprender del todo, pero con el que debe lidiar y contra el que, instintivamente, se protege. Pero, al mismo tiempo, está presente la interpretación de una mujer de treinta años que escribió Las chicas de campo en tres semanas rescatando algunos elementos de su biografía. Solo así Mr. Gentleman puede ser, desde un punto de vista miope, un enamorado trágico y, a la vez, un claro abusador.
Además de la capacidad para caracterizar a los personajes con precisión en pocas palabras, otro elemento a destacar en su estilo es cómo presta una atención especial a los detalles, lo que dota de realismo a las páginas. La propia autora lo señala en esta entrevista:
"Eso lo aprendí de mis maestros. De Chéjov. En cada una de sus historias sientes que él es el protagonista porque te sumerge en la vida de sus personajes."
Para comprobar cómo funciona este recurso, podéis ver el siguiente vídeo:


Aprovechando la presencia de la música en Las chicas de campo, sobre todo a través de Baba, podríamos decir que su banda sonora es alegre, pero que Kate escribe la letra (lo explícito) y O'Brien compone la melodía (lo implícito) del tema principal, centrado en la pérdida.


Una eficaz denuncia de la indefensión a la que se ven expuestas las niñas y jóvenes que forman parte de sociedades en las que se limita la educación sexual y se les impide acceder a los necesarios mecanismos de autoprotección, al mismo tiempo que las agresiones cotidianas son silenciadas.

Edna O'Brien, que suena habitualmente como candidata al Premio Nobel, vuelve a estar de actualidad con la publicación de La chica, donde retrata los abusos sexuales perpetrados por grupos terroristas en Nigeria.